En Tiempo Real: El plebiscito del 8D por @carlosvalero08

En Tiempo Real: El plebiscito del 8D por @carlosvalero08

Avanza aceleradamente el mes de septiembre y Venezuela comienza a salir del letargo estacional que representan las vacaciones escolares. El regreso a clases trae para los representantes la frustración de no poder pagar completa las listas escolares. Los uniformes deben remendarse en su mayoría ante la incapacidad de comprar uno nuevo, la fascinación de los muchachos por volver a encontrarse con sus compañeros de clases contrasta con la angustia de los padres y el deplorable estado de los planteles educativos. El país regresa al cien por ciento de su actividad, con el innombrable enrumbado al quinto piso, la inseguridad desbordada debido al fracaso del plan patria segura, la inflación disparada y los niveles de abastecimiento subiendo y bajando cual montaña Rusa.

Maduro desperdició el periodo de relativa paz que le proporcionaba la temporada vacacional para adelantar conversaciones y cambios de políticas que le permitiesen aumentar su gobernabilidad, al tiempo de garantizar un mínimo de éxito en el espinoso campo económico. Para el PSUV, julio y agosto fueron los meses del dedazo del madurismo para imponer candidaturas mediáticas por doquier. Atrás quedó la promesa de consultar a las bases, realizar primarias o abrir el partido a la sociedad. Nada, el autoritarismo tan criticado a la oposición afecta por igual a los militantes rojos.

Con septiembre, el país comienza a entrar en ambiente electoral. Nicolás tiene claro el riesgo que corre el 8 de diciembre, más allá de la estrategia de campaña de la MUD y de las opiniones disonantes “opositoras” que hablan de abstenerse para castigar al oficialismo regalándoles las alcaldías. En esas elecciones se medirá el nivel de rechazo a las políticas de Maduro y el peso de las divisiones en el Polo Patriótico. En todos los municipios del país existen varios candidatos del oficialismo, con recursos y peso en las burocracias municipales disputándoles el poder a los candidatos oficiales. El efecto combinado de una oposición unificada en torno al liderazgo de Capriles, el descontento en aumento cada día mayor anticipando el voto castigo masivo y la división de las bases del PSUV puede ser extremadamente peligroso para Maduro.





A medida que se acerca la fecha de las elecciones, el nerviosismo de Nicolás se transformará en pánico. Si la acusación de que la oposición prepara una guerra para el 8 de diciembre sonó insólita y cuasi enfermiza, seguramente aparecerán denuncias más estrambóticas y alaridos esquizofrénicos nunca vistos, porque él sabe que una derrota aplastante abre las puertas a alguno de los siguientes escenarios, o quién sabe si a una combinación de todos: un eventual referéndum revocatorio, pérdida de la mayoría calificada en las elecciones parlamentarias del 2015, aumento de la presión popular exigiendo su renuncia, convocatoria a nuevas elecciones. Maduro y la élite decadente del PSUV pagará con votos el haber llevado al país a una situación de abastecimiento equiparable a países en guerra o que atravesaron catástrofes naturales.

El país se está moviendo aceleradamente en el camino de superar el caos y el atraso. La inflación y la escasez han sido los detonantes que hastiaron al país de Nicolás y su pandilla. Por eso es que me parece un error infantil llamar a abstenerse porque el CNE es tramposo o porque el PSUV controla las instituciones. Con votos saldremos de este hoyo negro institucional. Por más férreo que luzca el entramado institucional que sostiene a estos señores en el poder, no podrán detener la voluntad de cambios de las mayorías. Estamos en un momento histórico donde sólo un grave error de la oposición, como por ejemplo abstenerse masivamente o romper la unidad, puede proporcionarle oxígeno político al débil gobierno de Nicolás.

Aún cuando las elecciones municipales deberían servir sólo para elegir a los mejores gerentes para resolver los problemas cotidianos de la gente, en este caso inevitablemente se planteará en términos plebiscitarios. El daño que el gobierno de Nicolás le ha hecho al país es tan grande, que el electorado tendrá más incentivos para ir a votar contra el caos que a favor del mejor gerente.

La estrategia opositora debe combinar un discurso que alimente el voto castigo con la promoción de los liderazgos locales. Es imperativo realizar una campaña paraguas que reafirme la importancia de protestar votando contra la escasez, el desempleo, la delincuencia y el colapso de los servicios públicos. Para la Venezuela moderna el 8 pasa a ser una encrucijada clave para construir un país sin odios ni chantajes sociales.

Carlos Valero

Les invito a seguirme en twitter a través de la cuenta @carlosvalero08