Repotenciar al Cuerpo de Bomberos de Caroní es tarea improrrogable

Repotenciar al Cuerpo de Bomberos de Caroní es tarea improrrogable

Foto11incendio¿En dónde están los bomberos? fue la pregunta más escuchada al mediodía del sábado, cuando la feria de locales comerciales ubicada en Alta Vista era devorada por el fuego y así el sustento de varias familias que perdieron su inversión, en algunos casos, de años, publica Correo del Caroní.

mramirez@correodelcaroni.com

El tiempo de respuesta de los bomberos municipales superó los 20 minutos, después que se iniciaron las llamas, cuando los estándares internacionales señalan que la atención de emergencias no debe sobrepasar los ocho minutos. La llegada a destiempo no fue la peor parte.





La escena que sorprendió a muchos testigos del incendio fue la llegada de seis bomberos en la parte trasera de una camioneta de la estación central de Unare, sin camión apagafuegos para extinguir las llamas. Fue la confirmación del organismo de rescate que en sus estaciones en Ciudad Guayana sólo disponen de un camión (adscrito a la estación de Chirica) con una perforación en el tanque de agua y con graves fallas operativas.

Pedro Vargas, fundador del Cuerpo de Bomberos de Caroní, resaltó que al comparar la realidad del órgano de rescate de Ciudad Guayana con los estándares internacionales “estamos en cero bajo cero, en el infinito cero. No hay lo mínimo requerido, no hay carro de bomberos, ni ambulancias ni unidad de rescate”.

Según los estándares internacionales, indicó Vargas, por cada 1.000 habitantes debe haber un bombero, de modo que en el municipio Caroní que posee una población que ronda el millón de habitantes, debería haber al menos 1.000 bomberos. Sin embargo, el cuerpo de rescatistas no supera los 200, entre hombres y mujeres.

Los estándares internacionales, añadió, también indican que por cada parroquia debería existir una estación de emergencias, lo cual tampoco se cumple, pues existen sólo cuatro estaciones, en Unare, en Villa Colombia, Vista al Sol y Chirica. “Si vemos una ciudad como ésta (con 11 parroquias), cada una debería tener una unidad de rescate, de ambulancia, y de atención a esa parroquia, independientemente de lo que deba tener la sede central”.

Argumentos sobre la mesa
Vargas trabajó 32 años en el Cuerpo de Bomberos de Caroní hasta 1989 y recuerda que el cuartel local, fundado en 1968, “llegó a ser el mejor dotado del país superando el del Distrito Federal y Sucre que eran los más dotados, con personal y equipos; y todo sin la participación de entes gubernamentales como la Gobernación y Alcaldía, simple y llanamente por gestión de los bomberos”.

A juicio del comandante, la ciudadanía debería exigir que los bomberos estén dotados y las juntas parroquiales, en paralelo, solicitar los suministros necesarios para su eficiente labor en caso de emergencias.

“Nosotros como habitantes no nos hemos preocupado en que ese servicio tenga lo que necesita. Las juntas parroquiales deberían organizadamente exigir al municipio que le dote de lo que necesite para que los bomberos puedan atender. La comunidad paga impuestos, pero no se preocupa de que ese servicio tenga las condiciones mínimas. La Alcaldía no ha visto la importancia de tener dotado el Cuerpo de Bomberos”.

Sostuvo que aunque el soporte del Comité de Ayuda Mutua es importante, cuando las unidades de las empresas básicas se trasladan a la ciudad a sofocar incendios, dejan a las industrias desprovistas de apagafuegos.

Alertas sin atención

La crisis de los bomberos no es nueva. En febrero de 2010, el otrora director del Cuerpo de Bomberos, Edgar Albornoz, envió una comunicación al alcalde José Ramón López expresando su preocupación por la “difícil situación” del órgano, agudizado por la creciente demanda de servicios en plena temporada de incendios forestales.

“El Cuerpo de Bomberos en las administraciones anteriores fue objeto de una desinversión que la mantuvo al borde del colapso y con los pocos recursos disponibles, hemos logrado implementar algunas mejoras que se ven reflejadas en la cantidad, calidad y oportunidad de los servicios que prestamos, no hay duda que hemos mejorado, pero particularmente no estoy satisfecho, hacen falta inversiones. Usted, pudo constatar en la visita que nos dispensó las condiciones de hacinamiento, inseguridad, falta de mobiliario y equipos con los que trabajamos”, expresó Albornoz.

El mayor de Bomberos recordó que los servicios de prevención y protección, vigilancia y control de los bienes es una responsabilidad constitucional de la municipalidad, por lo cual “deben asignarse los recursos presupuestarios conforme al artículo 7 de la Ley de los Cuerpos de Bomberos y Bomberas y Administración de Emergencias de carácter civil”.

Dos meses y medio después sin respuesta a la comunicación, Albornoz puso el cargo que ocupaba desde 2008 a la orden, situación que coincidió con la solicitud de su destitución por un grupo de bomberos.

El cambio de mando no mejoró el panorama. En los últimos cuatro años, el artículo 7 de la mencionada Ley que establece que el Cuerpo de Bomberos debe contar con infraestructura y ambiente apropiados para el logro de sus fines; así como materiales, equipos y parque automotor adecuados, sigue siendo letra muerta.