El ajedrez político, por Rafael Veloz García @Rafaelvelozg

El ajedrez político, por Rafael Veloz García @Rafaelvelozg

Es posible que muchos de nuestros amables lectores se sorprendan por el título de este artículo, pero a través de esta metáfora podemos plasmar la similitud existente entre la política y el llamado deporte ciencia, aunque los objetivos de cada uno sea distinto. De hecho, son varios los líderes del planeta que han colocado al ajedrez como referente de lo que debe hacerse para alcanzar el éxito en el terreno político.

Por ejemplo, al gran maestro de ajedrez Levon Aronian de Armenia se le atribuye haber dado en 2013 el mejor consejo que recibió a lo largo de todo su mandato el entonces jefe de Gobierno español, Mariano Rajoy. Y se dice también que Abraham Lincoln, Tomas Jefferson, Andrew Jackson y Ulises S. Grant, entre otros mandatarios de los Estados Unidos, eran jugadores de ajedrez y que hasta es posible que muchas de sus tácticas o estrategias y su instinto para vencer a sus adversarios fueran producto de las capacidades obtenidas por este deporte de la mente y porque a través de él se aprende mucho de los errores.

El ajedrez es tan complejo que en la primera jugada de las fichas blancas, que son las que inician el juego, existen 20 posibles movimientos y luego de realizada la jugada de las negras, con el mismo número de opciones, el tablero nos mostrará la posibilidad de 400 posiciones distintas. Ahí encontramos una importante similitud, porque en la política el grado de complejidad también es muy significativo. Pero igualmente hay que tomar en cuenta que los Grandes Maestros de ajedrez no pueden demorarse mucho tiempo para tomar una decisión y realizar una jugada y lo mismo sucede con los gobernantes, porque en múltiples ocasiones deben actuar con celeridad, porque es mucho lo que puede estar en juego y no precisamente en el tablero de 64 escaques del ajedrez.

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El preámbulo de este artículo obedece al momento político actual y la dura realidad que viven los venezolanos, que obliga a los dirigentes políticos a actuar rápido y con estrategias bien definidas, frente a la crisis humanitaria que tiene contra la pared al pueblo. La tarea no es cualquier cosa y como en el ajedrez es sumamente compleja por estar compuesta de muchos aspectos.

En las últimas semanas nos hemos dedicado a analizar de manera profunda los problemas que debemos enfrentar y superar, así como a intercambiar opiniones y experiencias con líderes políticos en todo el país, aspectos que queremos compartir con todos ustedes, guardando por supuesto el debido respeto al factor espacio. Por lo tanto, colocarlos en contexto es nuestro objetivo de hoy.

Comenzaremos con algunas reflexiones de la gira que realizamos por todo el territorio nacional para llevar el mensaje del Movimiento Salvemos a Venezuela e informar a nuestros activistas de Voluntad Popular sobre lo relativo al proceso de renovación y legitimación del partido o internas, como también lo llamamos.

En primer término debemos resaltar que en los sectores municipales la gente está clara y hay una actitud moralizadora, porque saben donde se encuentra el cambio y que la culpa de nuestra tragedia es la destrucción de las instituciones y del emprendimiento. Hay que resaltar la existencia de una visión esperanzadora en esos sectores.
Frente a lo positivo de lo anterior, nos preocupa por otro lado el profundo desconocimiento que hay sobre la naturaleza de la función que tiene constitucionalmente el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaido. La finalidad del presidente Guaidó, con base en el artículo 233 constitucional, no es gobernar, es decir, ejercer el cargo como si estuviera en un período normal, sino procurar junto a la sociedad civil venezolana los mecanismos para que hayan condiciones y garantías para realizar las elecciones presidenciales y a la Asamblea Nacional que nos deben, así como resguardar los activos de todos los venezolanos que esta gente no le haya podido meter mano todavía en el exterior.

Igualmente, así como muchos tienen una errada concepción de la naturaleza de las funciones del presidente Guaidó, tienen un desconocimiento total de las que les corresponden a la legítima Asamblea Nacional electa en 2015. La función de este parlamento está en sintonía con la misma línea de la presidencia encargada. No tiene la finalidad de legislar sino la de seguir estableciendo las relaciones internacionales para que se produzca la presión necesaria de adentro hacia fuera que permita la salida política a través de la negociación de Ciudad de México.

También observamos con agrado que hay un reconocimiento de los liderazgos de Leopoldo López y Juan Guaidó y también lo que significó la bocanada de esperanza, gracias a los procesos regionales de Barinas, porque a pesar de que todo el poder del régimen se concentró en ese estado, con la presencia de generales, ministros, embajadores, repartición de línea blanca, gasolina, gas, a pesar de toda esa compra de voluntades que quisieron hacer en el proceso, una diferencia de 900 votos lograda el 21 de noviembre se transformó en 50.000 el 9 de enero, fecha en la que se repitieron las elecciones tras el despojo del triunfo que le hicieron al diputado y candidato a la gobernación de Barinas, Freddy Superlano.

No podemos pasar por alto que a nivel de los sectores de abajo de la dirigencia política hay una denuncia de que intereses personales y grupales se anteponen a los intereses de la nación, lo cual debemos eliminar de una vez por todas por el bien de los ciudadanos.

Y en lo que respecta al Movimiento Salvemos a Venezuela tenemos dos versiones: la de Salvemos a Venezuela de Caracas, en el cual están las organizaciones políticas que acompañan al presidente Juan Guaidó y un Salvemos a Venezuela en el interior del país, donde vemos un mejor espíritu de unidad, pues líderes de Acción Democrática, Primero Justicia y un Nuevo Tiempo se incorporaron a las labores que estamos realizando en los estados. Al margen de lo anterior hay un reclamo para la mejor formación de los líderes locales y regionales de cara a lo que se avecina en el plano electoral. Los activistas consideran que las organizaciones políticas deben prestar mayor atención a esa formación.

Tras el proceso de elección en Barinas del 9 de enero, porque el régimen no reconoció en primera instancia una victoria del pueblo barinés y promovió la inhabilitación consecutiva, en una actuación similar al modelo de Nicaragua, se abrió una fase en la cual la poblacion venezolana entendió que si se pudo hacer en la raíz de nacimiento del régimen chavista se puede hacer en el resto del país. Así como en Voluntad Popular existen las redes populares, que es el instrumento de articulación política y social alrededor de los centros de votación, otros partidos tienen sus estructuras y sus dinamismos propios locales. Se necesitan, en este sentido, nutrientes formativos para los activistas de esos sectores que serán actores fundamentales en los procesos electorales que se avecinan, así como una esperanza bien fundamentada. Hay que entender que el sostén del rescate de la democracia no está solo en los hombros del presidente Guaidó y de la legítima Asamblea Nacional, sino en cada ciudadano y en aquellos que tienen esa vocación de servicio y de lucha por nuestro país.

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En cuanto a las internas de Voluntad Popular tenemos algunas consideraciones sobre el partido que requiere el país.
Comenzamos con lo que llamaremos el regreso a la institucionalidad, no solo en Voluntad Popular sino en todas las organizaciones políticas, que igualmente deben tener un proceso interno de renovación de sus autoridades, donde la gobernabilidad de las direcciones nacionales, estadales y municipales deben de crearse y para eso es importante y necesaria la legitimidad. Y tiene que haber también una unidad permanente en la estrategia y en la conducción política y su articulación con la plataforma unitaria.

Por otro lado, la gente reclama que debe hacerse en el momento oportuno el proceso de elección del candidato de Voluntad Popular para las primarias de la oposición, que sacarán a luz el candidato presidencial.

Para lograr los objetivos que se persiguen se requiere hacer más eficaz la comunicación. Es obvio que por el secuestro de los medios de comunicación social y los que se inhiben por la acción de presión por parte del régimen no hay otra manera de resolver esto sin la cadena humana y la cadena humana es la organización adecuada de nuestra gente a nivel de todas las instancias territoriales y sectoriales, para que la información vaya más allá de una caja de mensajes, Tiene que haber una comunicación política efectiva y efectista y para eso las organizaciones tienen que trabajar más en este tipo de comunicaciones.

Vale la pena destacar la realización de una Asamblea Nacional de Activistas del sector Gremios de Voluntad Popular, con notable participación y que me honro en coordinar. Allí se acordó tener un partido presidencial, por lo que es menester cerrar la brecha que existe entre la conexión y la simpatía de los líderes presidenciales. Voluntad Popular debe enfocarse en eso.

Para concluir vale recordar que si somos mayoría la definición está en lo cualitativo y lo estratégico. En otras palabras, si nosotros tenemos ya la mayoría lo que hay que definir son los elementos que tienen que ver con el liderazgo y eso tiene que ver con lo cualitativo más que con lo cuantitativo. En VP-Gremios consideramos que debemos avanzar en la institucionalización de nuestro partido, en una nueva democracia y en alcanzar un liderazgo corporativo. En el plano general, si fortalecemos lo positivo y solucionamos los problemas aquí enunciados estaremos con mayor capacidad para darle el esperado jaque mate al régimen usurpador de Nicolás Maduro.


Dr. Rafael Veloz García, diputado a la Asamblea Nacional y al Parlasur electo en 2015, expresidente de la Federación Interamericana de Abogados (FIA), miembro de la dirección nacional de Voluntad Popular, VP.

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