Gerardo Lucas: Banca disminuida

Así como nuestra economía esta considerablemente disminuida, igualmente lo está la banca nacional. 

Para el 6 de enero del 2023 el total de los Depósitos del Público de la Banca Comercial era de 2,45 mil millones de dólares. Mientras que en el año 2008, por ejemplo,  alcanzaban los 35,5 mil millones de dólares, lo que significa que se ha perdido el 92,1% del valor de los depósitos. En la actualidad, los Depósitos del Público en la banca colombiana son de 137 mil millones de dólares, si lo comparamos con los nuestros podemos ver que estos solo representan un 1,5% del monto de los depósitos colombianos.

El 94,9% de ellos son depósitos en Cuenta Corriente, o sea, disponibles de inmediato. Prácticamente no existen los Depósitos de Ahorro ni los Depósitos a Plazo, que en el 2008 representaban el 42,8 % de todos los depósitos. Esta apreciable diferencia es consecuencia de un hecho incuestionable y es que el bolívar, como moneda, ya no juega su función de servir como medio del ahorro.

Por otra parte, si analizamos la cartera de crédito de la Banca Comercial, la situación es aún peor. Dicha cartera para el 6 de enero del 2023 es de 697 millones de dólares, lo que equivale a solo un 28,5% de los depósitos bancarios, cuando en el pasado alcanzaba el 75,0 % de su valor. El crédito en Venezuela está prácticamente paralizado, entre otras razones, porque el gobierno ha implantado un encaje bancario (porcentaje de los depósitos que no se puede prestar) del 75%, como una forma de evitar que crezca la liquidez y que incida negativamente sobre la inflación. 

Sin embargo, este mismo gobierno es el que genera la inflación porque paga los salarios del sector público, en buena parte, con préstamos de dinero inorgánico del Banco Central (BCV). Ya vimos lo que pasó recientemente cuando el gobierno pagó el Bono Vacacional y el de Fin de Año en bolívares, con recursos que no tenía; se disparó la liquidez y el tipo de cambio del bolívar pasó de 5 bs. por dólar en junio de 2022 a 20 bs. por dólar en diciembre de ese mismo año.

Es bien sabido que un país no puede crecer sin crédito bancario. En Venezuela con la moneda local, el bolívar, totalmente desprestigiado, después de cambiar de nombre a bolívar fuerte, bolívar soberano, y perder un buen número de ceros, es imposible que pueda servir de base para el relanzamiento de la banca. La alternativa que se presenta son los depósitos en dólares y la dolarización completa de la economía, la cual pasa por la dolarización de los salarios de la administración pública, cuyos empleados representan el 20% de la Población Activa. Sin embargo, en este caso, subsanado el problema técnico, queda por subsanar el problema de  la “confianza” que debe existir para la recuperación económica. Es difícil imaginar que se pueda recobrar dicha confianza con el actual gobierno, socialista del siglo XXI, famoso por la frase del comandante inmortal “exprópiese”. Mientras exista una amenaza de expropiación o de un “corralito” no se recobrarán los Depósitos del Público en la banca comercial, ni el crédito en el país, y en consecuencia, la posibilidad de recuperación económica.

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